¿Cómo decorar el salón con un sofá chester?

El sofá Chester es una de esos muebles por los que no pasan los años. Su estilo vintage lo hacen la pieza perfecta para reinar en todo tipo de salones. Por ello, si habéis caído rendidos a sus encantos y estáis pensando en colocar uno en vuestro salón, en este artículo os damos las claves para saber cómo decorar un salón con un sofá Chester.

Ventajas de comprar un Chester para el salón

A todo el mundo, sea cual sea su estilo, le gusta el Chester. Y no es de extrañar, ya que pocos sofás tienen tanto estilo y personalidad como este. Pero además, cuenta con muchas ventajas tanto decorativas como prácticas para nuestros salones ¿quieres conocerlas?

Se trata de una pieza única capaz de transformar por sí misma cualquier espacio, ya que desprende un aura especial y una fuerte personalidad contagiando a todo el salón, pero también gracias a su carácter camaleónico. Con este sofá no necesitamos añadir muchos más detalles para que la decoración sea perfecta. Tiene un diseño 100% reconocible, todo el mundo sabe qué es un sofá Chester.

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Cuenta con un pasado aristocrático el cual le aporta glamour y elegancia, siendo esto un plus para nuestra decoración. Además, podemos encontrarlo en todo tipo de tapizados como el terciopelo, el algodón… aunque el más característico y estiloso sigue siendo el cuero marrón. Gracias a las opciones de tapizado podemos conseguir adaptarlo a nuestro estilo preferido sin tener que renunciar a nuestro sofá favorito.

Por suerte, el sofá Chester se actualiza constantemente pudiendo encontrarlo en sus versiones más modernas. Incluso podemos encontrarlo en todo tipo de tamaños y versiones, desde sofá de varias plazas hasta la opción de sillón individual.

Ideas para decorar el salón con un sofá Chester

Lo primero que debes saber a la hora de decorar tu salón con este tipo de sofás, es que los Chester son un tipo de sofá adecuado para ambientes espaciosos para poder lucir en su máximo esplendor. Aunque si careces de los metros necesarios, no quiere decir que no puedas contar con él, puedes optar por uno de una plaza en combinación con otro sofá de estilo más moderno.

La versión sillón es un asiento cómodo y con mucho estilo, que gracias a su respaldo y brazos recoge todo el cuerpo. Estas cualidades hacen que sea un sillón de lo más acogedor.

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Por suerte, a pesar de ser un mueble de estilo clásico combina perfectamente con otros estilos decorativos como el industrial, hasta el rústico u otros más femeninos.

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Para ello basta con colocarlo enfrentado a un sofá de estilo completamente opuesto, ya que a pesar de ser un mueble con mucha personalidad, se mezcla estupendamente obteniendo resultados geniales.

Nuestro consejo es que lo elijas de piel auténtica, de esta forma conforme vaya envejeciendo adquirirá este toque vintage y bohemio que tanto nos gusta. Además, las marcas del paso del tiempo, lejos de afearlo le darán un toque original y un aspecto vivido.

Toma nota de esta opción de decoración en blanco y negro, un binomio en el que tu sofá Chester encajará a la perfección gracias a su refinamiento y elegancia.

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Además, puedes jugar con el color de las paredes en tonos intensos para romper con ese aire clásico que lo caracteriza, si lo que persigues es un estilo más moderno y vanguardista. Así, los tonos intensos restarán seriedad en la estancia y los tonos claros le darán todo el protagonismo que se merece. Tú decides.

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Si eres un enamorado del estilo industrial, este es tu sofá. Aunque tenga un aspecto señorial la decoración industrial parece estar hecha a su medida. Colócalo en un espacio tipo loft con paredes de ladrillo o cemento, junto con accesorios metálicos y verán cómo triunfa.

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Si eres más de gustos clásicos estás de suerte, el sofá Chester es el mejor para tu salón gracias a su carácter aristocrático. Añade a la estancia una lámpara colgante y alguna escultura para crear un conjunto digno de las mejores revistas de decoración.

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¿Qué prefieres el estilo nórdico? Sin problema, aquí también tiene cabida el sofá Chester. Combínalo con piezas de madera y color gris, y completa con plantas verdes y accesorios decorativos que aporten claridad como las velas, los espejos y los cuadros.

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La decoración retro es otro estilo que casará perfectamente con ese sofá Chester que has heredado. De hecho son una pareja perfecta. Eso sí, para conseguir el aire vintage o retro no tienes por qué llenar la casa de muebles viejos o de anticuario, si no que se trata de mezclarlos con otras piezas actuales.

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Por suerte, el sofá Chester queda perfecto en todo tipo de hogares. Desde pisitos de soltero a viviendas familiares, sólo es necesario elegir el tamaño correcto para que quepan todos los miembros de la familia. Para ellón puedes echar un vistazo a todos nuestros modelos de sofás Chester que tenemos en nuestra tienda online.

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¿Conoces las historia de sofá Chesterfield?

Hace algunos años, aproximadamente en 1773, el conde de Chesterfiel hizo a su ebanista el encargo de diseñar y fabricar un sillón en el que los hombres pudieran encontrarse cómodos y mantuvieran una postura distinguida (y erguida) mientras estuvieran sentados en él. Entre sus cualidades, dicho sillón debía ser robusto y duro, con los brazos y el respaldo a la misma altura para obligar a la espalda a estar recta en todo momento.

Tras los trabajo de diseño y fabricación basados en las exigencias del conde, el ebanista presentó el primer “capitoné” de la historia: un sillón completamente tapizado, incluyendo el canapé, con botones en el respaldo que parecían hundirse en él.

Se dice que la finalidad del encargo de conde tenía un motivo un tanto más doméstico. Lo que pretendía era que el uniforme de su mayordomo no desluciera mientras estuviera sentado a la espera de sus instrucciones. También se dice que, cansado de este mueble, el mayordomo regaló el sillón al señor Dayrolles (joven diplomático ahijado del conde) cuando su señor, en su lecho de muerte, pidió al mayordomo diera un asiento al huésped. De esta forma, el joven visitante se encontró volviendo a su casa cargado con un sillón con el que no contaba.

Desde ese momento, la sociedad londinense y entorno del joven diplomático se enamoró de dicho mueble y comenzaron a pedir al ebanista su propio Chesterfield, convirtiéndolo en todo un símbolo de distinción y estatus social, además de un imprescindible en los clubs masculinos y despachos de la época victoriana. Con el paso del tiempo la versión del sillón fue evolucionando hasta acabar fabricando la interpretación en sofá que ha sobrevivido a lo largo de los siglos.

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